La fecha trae consigo un cúmulo de recuerdos envueltos en la tristeza que acarrea la partida de un ser querido, al que se mantiene presente, independientemente del tiempo transcurrido. Esa es la razón que mueve a honrar su memoria el Día de los Fieles Difuntos.
Es el apego al recuerdo de los que partieron lo que lleva a su familia a sumarse al ritual con el que se les rinde culto a los muertos y se les muestra que el ajetreo de la vida moderna no ha conseguido que se les olvide.
“Aquí están enterados mi mamá y mis abuelos. Mi abuelo murió a los 100 años y mi abuela a los 102, pero mi mamá murió a los 72 por un cáncer”, expresa María Francisca Tolentino, mientras saca del mausoleo familiar un ramo de flores marchitas para suplantarlo por uno fresco.





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